Las células mononucleares se obtienen a partir de una extracción de sangre periférica de 60 a 120 cc.
Gracias al sistema de filtración por caída, es posible recuperar estas componentes celulares eliminando los glóbulos rojos y los granulocitos de carácter proinflamatorio.
El concentrado celular obtenido contiene tres veces el número de células iniciales (el objetivo es aumentar la concentración de células deseadas –TNC–) y reducir en dos tercios los granulocitos proinflamatorios.
Los monocitos desempeñan, por tanto, un papel fundamental en la limpieza del sitio lesionado, en la reducción del dolor y de la inflamación, permitiendo así la regeneración de los tejidos dañados.